Despedida
Bien Abuelo, por ahora lo dejamos aquí. Aunque sea a nuestra, manera creo que ya lo tenemos todo bastante organizado.
Estoy de acuerdo, si te fijas, cada vez que lo leas sentirás como todo vuelve a un cauce más natural.
Ahora que dices eso… me hace recordar aquellos Arroyos cuando paseábamos y me dijiste, por donde pasan va surgiendo vida.
¿Aún te acuerdas de esos días?
Claro que me acuerdo, es más, se me ocurre ponerle un título a lo que escribimos, “Arroyos Cristalinos”. ¿Qué te parece?
Genial, enlaza perfectamente.
También me acuerdo mucho de tu frase “Llegarás a volar muy alto”.
Pero sabes lo que me gustaría hacer esta vez... Darte un fuerte abrazo.
Otra vez me lees el pensamiento…
En el momento de darse el deseado abrazo…
Abuelo estas llorando, ¿Te sientes bien?
Sí… fue la emoción... creo que ya pasó.
_____________
Muchísimos maravillosos días después…
Papá, ¿Hechas mucho de menos al Abuelo?
¡Mucho!
Yo también, pero ya sabes… nuestra naturaleza, después de la aventura de vivir el cuerpo va cesando su actividad, habiendo aportado cosas útiles para que nuestros seres queridos puedan continuar.
¡Mira! Ese es el arroyo del que tú siempre hablas.
Si... por eso me acordé del Abuelo, cuando era niño caminábamos por aquí hablando mientras paseábamos, era genial.
¿Y de que hablaban?
Mejor, te voy a prestar algo que escribimos juntos, después quiero tu opinión. Como el Abuelo quería convertirlo en un libro y que llegara a mucha gente, si te gusta, me echarías una mano?
Claro, ahora me dejas intrigado y emocionado.